Se acabaron los eventos oficiales. A un mes de dar a luz, Meghan Markle cierra su agenda de trabajo que, desde que supimos la feliz noticia, ha estado repleta de visitas y actos. Ahora toca descansar para lo que está por venir y aprovechar junto a Enrique de Inglaterra de sus últimas semanas siendo solo dos.

El nacimiento de su primer hijo coincidirá, sino en día, sí en mes, con su boda. La pareja se casó el año pasado, en el mes de mayo en Sandringham, una de las residencias preferidas por los royals británicos. El matrimonio podría celebrar sus bodas de papel (las que corresponden al primer año de casados) de una manera muy especial, incluyendo en su libro de familia (ahí tenemos el papel) al nuevo miembro de los Windsor.

El embarazo de Meghan se hizo público a las pocas semanas de que esta acudiese a la boda de Eugenia de York, donde la vimos lucir un vestido con algo más de volumen de los que ella acostumbra a vestir. Quizás entonces no quería eclipsar con su gran noticia el día importante de su prima política y esperaron algunos días más antes de anunciarlo.

Durante estos meses, a diferencia de su cuñada, que tiene unos primeros trimestres complicados repletos de nauseas y vómitos, Markle se ha mantenido activa y hemos sido testigos de cómo su gestación avanzaba a través de sus impecables outfits premamá.

Ahora toca relajarse, coger fuerzas y disfrutar para lo que está por llegar.

Meghan Markle ya está de baja maternal