Te has ganado un merecido descanso, pero esto no significa que tengas que pasarte todo el día en la cama. Depende de tus apetencias, aunque holgazanear todo el día puede llegar a ser un poco pesado. Si prefieres quedarte en casa porque hace un frío que pela, estarás súper confortable. Aprovecha para hacer pequeñas reparaciones en el hogar, arreglar cajones, o experimentar en la cocina. También tendrás tiempo para leer, escuchar música, ver una ‘peli’ o la tele, y para tener una larga charla con tu pareja en un ambiente romántico. Es un buen plan, pero si te sientes más activa, puedes optar por salir de excursión, de rebajas o a pasear, ir al cine y a un buen restaurante. Todo esto es descansar.